En un estudio cualitativo (2004) encuestamos a empresas y gerentes de compañías alemanas sobre sus experiencias con procesos de diseño corporativo. Los resultados nos indujeron a dar una nueva orientación a la realización de los procesos: un trato más cuidadoso de las marcas, una aplicación más pragmática, aceleración de los procesos, concentración en la aplicabilidad y, desde el principio, integración de los colaboradores y de las agencias.
Además, este estudio nos indujo a realizar un workshop de expertos y a reflexionar sobre las perspectivas de diseño corporativo. Después de casi veinte años de experiencia en el procedimiento »clásico« de diseño corporativo, estamos convencidos de que los métodos para pensar y actuar en el diseño corporativo actual, no están suficientemente adaptados a la globalización y la flexibilidad, y por consecuente no cumplen las condiciones actuales.
La publicación sobre el estudio resume la encuesta y el workshop de expertos.
Uno de los mayores equívocos de los clientes consiste en sobrevalorar la forma que propone el diseño corporativo. Es un error creer que la forma determina la identidad. Dicho de forma polémica: En el diseño corporativo, la »forma« significa barras, colores, distribución de superficies y jueguecitos de diseño, que explican poco sobre el contenido, pero a cambio son transmitidos de la forma más rígida, y deben ser aplicados por todos los colaboradores. Ésto no corresponde a la cultura empresarial realista de hoy en día. El diseño debe apoyar el trabajo, debe ser una ayuda en la vida cotidiana y debe servir de orientación. No se debe llegar a tal punto, que el diseño domine el contenido, y determinados contenidos no puedan ser transportados debido a las especificaciones de diseño.

En este sentido, no elaboramos diseño corporativo sujeto a normas, sino una identidad visual que describe visualmente y de manera acertada, el objeto de la empresa y su contenido.