La cultura como ventaja de emplazamiento, como »objeto« de la economía del turismo, como importante y creciente factor económico; hoy en día, este contexto ya se ha vuelto evidente. En todos los niveles políticos, en las instituciones, en las empresas y en los gremios, ha aumentado la consciencia hacia esta valoración. Por consiguiente, ya se aplican estrategias de márketing, que no obstante, son simples transferencias de otros sectores económicos, y cuyo resultado son imágenes abstrusas. Entonces, una ópera parece un proveedor de telefonía móvil, un museo histórico hace publicidad utilizando los medios agresivos del mercado de electrónica, y un teatro apuesta por una sierra circular de monumental tamaño. Se percibe el esfuerzo y la presión de la competencia; sin embargo, no se transmite la variedad de la cultura y la combinación en un »ámbito cultural«. Evidentemente, no se ha creado, una identidad específica para la »empresa de la cultura«.

La relación entre el encargo público y el éxito económico – de decisiva importancia para ese »producto« especial denominado cultura – apenas ha sido descrita. No existe ningún otro sector, para el cual la particularidad y la diferenciación tengan más importancia, ni ningún otro sector el cual requiera más la individualización de lo individual, en el contexto entero del ámbito cultural.
No está resuelta la tarea de reunir a los individuos en la vida cultural de un municipio, de una región o de un país, de forma efectiva y comprensible, y de convertirlos realmente en un factor de emplazamiento con encomienda social.
Desde siempre, la dimensión cultural ha tenido una influencia importante, en parte decisiva, sobre la »imagen«, sobre la atractividad de una región. Hoy en día, al unificarse los países europeos y dirijiendo la mirada hacia la globalización, somos conscientes de este significado. La cultura en todas sus formas entraña el mayor potencial para la capacidad de porvenir de una sociedad. La cultura es un fuerte argumento para la individualización; hace ser único: un poder que las empresas sin duda perciben, pero el cual generalmente utilizan sin enfoque estratégico.
La vinculación entre branding (creación de marcas y conceptos) y cultura aún se considera contradictoria. Debido a ello, considerables potenciales, que no sólamente son eficaces, sino que también son necesarios en todos los ámbitos de la vida, quedan desaprovechados.

Damm und Lindlar ha tomado la decisión de unir las experiencias resultantes del trabajo con numerosas empresas y proyectos culturales, y ofrecer una forma específica de creación de marca para la cultura, para sus instituciones y para los usuarios. Para ello, hemos completado nuestro equipo contratando a especialistas de los ámbitos de la mediación y de la administración cultural, quienes han trabajado y han realizado exitosos conceptos en casi todos los ámbitos del arte, de la educación y de las ciencias.

Con la introducción de este nuevo campo de actividad, le ofrecemos entrevistas de asesoramiento, en las cuales puede comprobar nuestro espectro de rendimiento, aplicándolo a su caso particular.

Como »Branddoctors« somos especialistas en optimizar marcas ya conocidas y en adaptarlas a las exigencias actuales. Actuamos con cuidado, respetando lo existente, y con nuestra creatividad investigadora, exploramos el sistema dado.

Damm und Lindlar fue fundada por Ulrike Damm y Dorothee Lindlar en el año 1998 y es una de las 30 mejores agencias de diseño corporativo de Alemania. Desde octubre de 2006 estamos representados en Rusia.